Tapa del todo
Chapa llena, sin huecos. Es la que más protege y la que más pesa. Deja el escaparate completamente oculto, que para unos es lo que buscan y para otros es perder el escaparate por la noche.
Elegir la lama es elegir entre tapar y dejar ver. Casi todo lo demás viene detrás de esa decisión.
Chapa llena, sin huecos. Es la que más protege y la que más pesa. Deja el escaparate completamente oculto, que para unos es lo que buscan y para otros es perder el escaparate por la noche.
Con agujeros pequeños. Se intuye lo que hay dentro y el local no queda como un búnker. Además ventila, que en cierres de garaje se agradece.
Con huecos más grandes. Es la de las tiendas que quieren seguir enseñando producto con el cierre bajado.
Aquí la decisión es más sencilla de lo que parece.
Aguanta bien la calle y no se come de óxido enseguida. Es lo que montamos en la mayoría de locales.
Humedad, salitre o cierres muy expuestos. Cuesta más, pero en según qué sitios es la diferencia entre durar diez años o cinco.
Pesa menos y no se oxida, pero se marca con más facilidad. Se usa cuando el peso es un problema.
No es la lluvia: es la humedad que queda abajo.

La lama ciega de acero, porque no tiene huecos por donde meter una herramienta. Ahora bien, la seguridad de verdad depende del conjunto: chapa, guías, cerradura y anclajes.
Microperforada o troquelada. La microperforada deja pasar la luz y se intuye el interior; la troquelada, con los huecos más grandes, deja ver bastante más.
En chapa de la misma calidad, la diferencia real es pequeña para el uso normal de un comercio. Lo que sí cambia es que por un hueco grande se puede meter algo, y por eso en zonas conflictivas se tira a ciega.
El galvanizado cubre la mayoría de casos y es lo normal en comercio. El inoxidable se plantea cuando hay mucha humedad, salitre o el cierre está muy expuesto.
Sí, y es lo que se hace para que pegue con el rótulo del local. Hay que prepararla bien antes; una capa de pintura sobre chapa sucia se levanta en un año.
Cuéntanos qué local es y qué quieres: tapar del todo o seguir enseñando escaparate.
Déjanos el teléfono y dos líneas sobre el cierre. Te llamamos nosotros, te decimos qué le pasa y cuánto cuesta. La visita y el presupuesto son gratis.