Abre quien esté
Da igual quién llegue primero por la mañana: es pulsar un botón.
Ponerle motor al cierre que ya tienes. Un botón y sube solo, sin que nadie tenga que pelearse con él cada mañana.

Además de no tener que levantarlo a pulso.
Da igual quién llegue primero por la mañana: es pulsar un botón.
El motor sube siempre igual. Los tirones son lo que descuadra las poleas y dobla las lamas.
El motor hace de tope, que es lo que frena el intento rápido desde la calle.
Se suelta y se abre a pulso. Un apagón no te deja el local cerrado.
Es la parte que más se salta la gente y la que más disgustos da.



Conviene decidirlo antes, porque marca por dónde se lleva el cable.
El de toda la vida, dentro del local, junto a la puerta.
Para abrir desde la calle sin soltar las cajas.
Cuando quieres que solo abra quien tenga la llave.
Con un módulo wifi, para comprobarlo desde casa.
Sí, siempre que el eje y las guías estén sanos. Es lo habitual: se aprovecha la persiana y solo se añade el motor y lo que hace falta para manejarlo.
El motor lleva desbloqueo manual: se suelta y el cierre se sube a pulso, sin corriente. El local se abre igual.
Entonces primero hay que resolver el eje. Motorizar sobre un eje comido es tirar el dinero: el motor empuja más que una persona y lo que estaba tocado acaba partiéndose.
Sí, con un módulo wifi. Es cómodo sobre todo para comprobar desde casa si el cierre se quedó bajado.
Se entregan configurados y se pueden añadir más. Si algún día se pierde uno, se borra ese y se da otro de alta.
Contra el tirón desde la calle, sí: el motor hace de tope y la persiana no sube estirando de ella. Contra una palanca no hace milagros, eso depende de la chapa y de la cerradura.
Mándanos una foto del cajón por dentro y el ancho del hueco y te decimos qué necesita.
Déjanos el teléfono y dos líneas sobre el cierre. Te llamamos nosotros, te decimos qué le pasa y cuánto cuesta. La visita y el presupuesto son gratis.